Cómo Acercarnos
a Dios en 6 Pasos Básicos

Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor
mi esperanza, para contar todas tus obras. Salmos 73:28

Como cristianos una de nuestras principales necesidades, lo sepamos o no, es generar una relación de intimidad con el Padre.

Puede que nos hayan dicho reiteradamente las maneras de hacerlo; sin embargo, muchas veces creemos que es difícil establecer una relación verdadera con Dios. Pero, nada más lejos de la realidad, para hablar con Él o estar cerca de su presencia, no son necesarios los rebuscamientos, tampoco largas jornadas, tan solo con un corazón dispuesto es más
que suficiente.

Lo que sí debemos tener es disciplina, ya que se trata de un ejercicio espiritual diario, para esto no existen atajos.

Tanto si tenemos mucho tiempo de haber conocido al Señor como si somos cristianos recientes, siempre podemos
tener un mayor acercamiento con el Padre.

¿Te gustaría cosechar los beneficios de una relación estrecha con Dios?

Estos son infinitos, y no te arrepentirás de buscar su presencia ni un segundo.
Dios aprecia grandemente los esfuerzos que hacemos para estar cerca de él; como apartar un tiempo en nuestra
rutina diaria, levantarnos más temprano o dedicar una hora a leer la Biblia.

Lo importante es el corazón y la intención, la calidad y no la cantidad,
de nada sirve orar por horas si en tu corazón hay envidia o falta de perdón.

Si has pensando que te resultaría muy complicado, te diremos que puede ser mucho más sencillo de lo que imaginas;
a pesar del día a día, nuestra vida puede cambiar completamente tan solo con hacer algunos pequeños ajustes y
acciones básicas.

¿Qué hacer para acercarnos más a Dios?

A continuación, te mostramos seis pasos básicos para lograrlo.

Te aseguramos que cosecharás frutos si los pones en practica diariamente.

La oración diaria

En la Biblia dice:
“Dedíquense a la oración; y perseveren en ella con agradecimiento” (Colosenses 4:2)

No hay una actividad espiritual tan poderosa como la oración, es el mecanismo de comunicación
por excelencia para hablar con nuestro Padre.

Somos libres de hablar con Dios, es nuestro Creador y podemos ir a Él confiados, sabiendo que
nos escucha y comprende, no es un Padre lejano, sino que sus oídos están prestos a oírnos.

Un cristiano que no ora es un cristiano debilitado en el sentido espiritual.

Afortunadamente, es muy sencillo comunicarnos con Dios en cualquier parte que nos encontremos,
y sea lo que sea estemos haciendo.

Tan solo con hablar de una manera franca y sincera, con nuestras propias palabras,
es suficiente, y puedes tener la seguridad que nos oye.

No se necesitan de palabras rebuscadas, ni poses, nada de eso; incluso en silencio,
concentrándonos en su presencia, ya estamos orando.

Así mismo, meditar en su palabra ya es una forma de orar y conectarnos con Él.

Una buena estrategia es personalizar los Salmos, esto será de gran bendición para tu vida.

En la rutina diaria podemos fácilmente hacer espacio para la oración, sin llevar a cabo grandes cambios en la misma.

Camino al trabajo, antes de acostarnos, temprano en la mañana, no hay un horario preestablecido para orar.

Recuerda, Dios no ve la cantidad de tiempo, sino la calidad del mismo, y un corazón lleno de agradecimiento.

Leer la palabra

Estudiar la Biblia es un requerimiento básico para acercarse al Creador;

¿Cómo podemos amar a un Dios que no conocemos?

¿Podemos creer en Dios sin saber de él?
“La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Romanos 10:17)

Debemos, como cristianos, escudriñar la Biblia, solamente así sabremos las promesas de Dios
y cómo las mismas se han cumplido, además de lo que nuestro Padre requiere de nosotros.

¿Cuál es nuestro propósito? ¿Qué demanda Dios de nosotros?

Estas son cosas que podemos encontrar en su palabra.

Dios nos habla y revela sus propósitos a través de la misma, de allí que debamos hacer una lectura diaria,
no importa si es un capítulo o un solo versículo, lo importante es la intención y disposición con que lo hagamos.

La palabra de Dios es viva y eficaz, cada versículo que memorizamos es como una espada afilada
que refuerza nuestro yo espiritual y nos confronta.

La Música y la Alabanza

¡Qué todo el que respire alabe a Dios! ¡Aleluya!¡Alabado sea el Señor!
Así dice el Salmo 105:6, y una de las maneras de alabar a Dios es por medio de la música.

Alabar a Dios a través de la música es una actividad excelsa, la misma que hacen los ángeles en el cielo.

No hay nada más sublime para Dios que ser alabado por un corazón sincero y lleno de amor.

Cuando escuchamos música que habla del Padre, no solo dedicamos tiempo a una actividad espiritual,
sino que nos nutrimos a su vez de la palabra, y, por si fuera poco,
creamos un ambiente propicio para la presencia del Espíritu Santo.

Así podemos enfocarnos en Él de manera eficaz, un ambiente adecuado resulta de gran bendición espiritual.

La alabanza a través de la música también puede ser una forma de oración, así que no
te pierdas de esta maravillosa actividad, que, sin duda, te acercará más al Padre.

Cuidar lo que vemos y oímos

“Todo me es lícito, pero no todo me conviene, todo me es lícito, pero no todo edifica” (1 Corintios 10:23)

En nuestro diario vivir podemos encontrarnos diversos estímulos que, aunque podrían no parecer
inherentemente malos, no son de provecho para nuestro crecimiento espiritual.

Lo que entra en nuestra vida tiene un importante peso, así que resulta obvio tener cuidado en qué
fijamos nuestra atención.

Resulta muy fácil distraerse con cosas que no son de provecho.

El entretenimiento está hecho precisamente para estimular los sentidos, debemos ser precavidos
al oír y ver cosas que están impregnadas de pensamientos que no vienen de la palabra de Dios.

Sé cuidadoso y no te dejes llevar por el sistema, recuerda lo que dice la Biblia “no amoldéis a este siglo”

Nuestras compañías

“No se dejen engañar, las malas compañías corrompen las buenas costumbres” 1 Corintios 15:33

¡Qué certero este mensaje que trasmite la palabra de Dios!
Resulta algo obvio que, andar con personas que no profesan amor al Padre puede ser contraproducente;
pero las cosas resultan mucho mas sinuosas de lo que aparentan.

Podrías pensar que esto aplica solamente a las personas que no comparten tu fe, pero incluso
entre quienes dicen creer en Dios también se presentan estos casos.

Por ende, es importante que, si deseas mantener una relación cercana con Dios,
cuides muy bien con quien pasas tu tiempo.

Bendecir a una persona con la palabra de Dios es una cosa y tener un amigo íntimo,
en quien confiar y pasar tiempo de calidad, es otra muy distinta.

No malgastes tu tiempo con amistades que no te edifican, ni le dan la misma prevalencia a Dios que tú.

Si te esfuerzas por afianzar estos pasos verás resultados en tu vida espiritual rápidamente,
no es cuestión de complicaciones, apartar un tiempo para Dios es mucho más sencillo de lo que parece.

Si nos acercamos a Dios, dice la palabra, Él se acercará a nosotros, y qué mejor compañía
que la del creador del universo.

Entonces ¿qué esperas para poner en práctica estos pasos en forma diaria?

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